Saturday, July 28, 2012

Sueño espacial

Entonces fuimos al comedor. Nosotros éramos los únicos seres que representábamos a nuestro planeta. La señora que estaba haciendo la cola delante de nosotros, si se puede decir que era una señora, pidió una cosa que sonaba a todas las consonantes de nuestro abecedario, unidas consecutivamente, y le entregaron un recipiente con un líquido celeste. No olía a nada. Sin embargo, esta mujer lo olfateaba cada vez que el cajero del comedor dejaba de hacerle una pregunta acerca de las preferencias de la comensal. Le entregó unas piedras. Entonces, el cajero, espécimen fuera de lo común, como es lógico dentro de un comedor interespacial, se dirigió a nosotros. Eso era fácil de notar, considerando que hablaban un idioma desconocido. Pero su cabeza, y sus ojos, si es que se puede hablar de ojos, apuntaba hacia nosotros. Entonces nos adelantamos. Una mano que no sabemos de dónde vino movió a mi amigo detrás mío. Era de a uno el pedido. El cajero me entregó un papel, con letras enormes y una ortografía muy mala, que decía que no debíamos solicitar algo que no fuera de nuestro planeta. De lo contrario tendríamos problemas de salud. No aclaraba por qué. Pero entendimos que debíamos abstenernos de toda curiosidad que nos produjeran los alimentos desconocidos. Sin embargo, no nos atraía para nada actuar de manera contraria. El líquido celeste que se habían llevado anteriormente parecía muy poco atractivo. Y no habíamos prestado atención a otra cosa. Mi reacción, observando que la cola era muy larga, fue hacer un gesto de negación con la cabeza. Y, acto seguido, me trajo una banana. Eso era de mi planeta, claro. Pero yo no quería nada, y no sé qué interpretó este cajero con mi gesto. De todas maneras me conformé y le cedí el lugar a mi amigo. Él, aprendiendo mi maniobra, simplemente señaló mi banana. Al mismo tiempo asintió con la cabeza. Acto seguido, le sirvieron en un plato papas hervidas cortadas en rodajas en un plato. Su reacción fue reírse. Le pareció gracioso. Cuando nos fuimos a sentar a la mesa, como lo hacían todos, no parábamos de observar a los comensales. Creo que esa es la mejor palabra. ¡Porque eran todos tan raros!. Ni siquiera podía distinguirlos. A primera vista, uno directamente los asociaba. Luego de un rato, comenzaron a caerme simpáticos. ¡Qué alegres!. Comían desaforadamente por donde podían. Realmente no se podía distinguir bien, en algunos casos, por dónde ingerían los alimentos. Mi amigo, me dijo que debía ir al baño. Algo no andaba bien. Ya me había dicho que las papas no tenían gusto a "papa". Yo le dije que recordara el cartel. Tal vez, en Choui tenían un alimento muy parecido a la papa. Me alarmé un poco. Cuando volvió del baño, decidí volver unos minutos a la tierra para que lo revisaran. Ya tendríamos tiempo de regresar a la conferencia. Pero a nuestro lado, de repente, apareció el espécimen de la caja preguntándonos si algo andaba mal. Lo preguntó en nuestro idioma porque nos aclaró que anteriormente se había tildado el chip. Le había costado darse cuenta de este inconveniente mientras nos atendía. Debían repararlo desde hacía una semana, pero no había conseguido que Mr. Summer lo hiciera. Luego nos aclaró que era preferible que nos quedáramos si la comida nos caía mal. En la base interespacial contaban con un médico de renombre, especialista en alimentación alienígena a base de tubérculos. Su nombre era, de manera pronunciable para nuestro idioma, Torchnienkineslavtoybo. Algo así. Lo sé porque sacó de su boca un papel con esas letras que aún conservo. Pero mi amigo inmediatamente se sintió mejor. LLT, ese era el nombre del cajero que nos hablaba ahora como si lo conociéramos de toda la vida, nos informó que no eran papas terrícolas si no conviengeturás, o sea, unos tubérculos que cambian de sabor constantemente de acuerdo a la temperatura del lugar donde se encuentren. Los aficionados a este tubérculo, del planeta Vox, sabían qué sabor tenía a cada momento porque llevaban un aparato que les daba la temperatura constantemente. "Ellos no pueden moverse sin ese termómetro digamos, aunque no es un termómetro, pero para que ustedes me entiendan. Los voxies están acostumbrados a una vida muy cambiante en todos los aspectos, y cuentas con todo tipo de instrumentos para sobrevivir. Son seres muy especiales. Y utilizan conviengeturás... qué gracioso suenan en su idioma!... Le decía, usan conviengeturás en todas sus comidas. El aspecto de ellos es muy parecido al de ustedes, y aparentemente mi chip los confundió". LLT se fue enseguida porque alguien parecía llamarlo. Nos saludó y rodó hasta allí. Mis nervios se impacientaban. Debía empezar la conferencia. Ya no teníamos mucho combustible para la demostración, y algo había que guardar para el regreso. Por suerte, sonó un timbre y todos nos teletransportamos a la sala principal.

1 comment:

  1. La gente del pueblo de Vox es la Vox Populi?
    Muy divertido. Me dieron ganas de comer pure de conviengeturás.

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