Tuesday, August 9, 2011

En pocos minutos

Mientras espero, silencio. Pienso. Veo una pared blanca y porta retratos colgados; enfrente, un escritorio sobre el cual hay un lapicero, un vaso de agua, un florero, una agenda y... un señor. Mira para mi lado. Me asusta. Me percato de su mirada. Me molesta. Siento incomodidad. Me paro. Pienso en dirigirme a la puerta y retirarme... Lo hago. Pero me encuentro con la oficina del Dr. Pietro. El señor de recepción me pregunta qué quiero hacer. Yo no sé qué responder. El doctor con un gesto de superioridad victoriano me echa. Me quedo afuera. Una anciana que espera me reformula la pregunta del recepcionista. Mi respuesta es finalmente:
- Me quiero ir.
Salgo. Respiro. Pienso que tuve mucha suerte.

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Tanto que decir y tan solo palabras... No alcanza. Siento un remolino interno de sentimientos contradictorios. ¿Cómo puedo expresarlos? ...