Wednesday, September 13, 2017

Tanto que decir y tan solo palabras

Tanto que decir y tan solo palabras...
No alcanza.
Siento un remolino interno de sentimientos contradictorios.
¿Cómo puedo expresarlos?

¡Sentimiento inefable!
Lo provoca la simple experiencia de ser,
pero no se deja ver ni poner en palabras.

Eso que no tiene nombre

Cuando ese algo te atraviesa
te genera un dolor que no es posible describir.
Te sentís desnudo, un frío te recorre.

Descubrís que estás vivo pero no hay forma de saberlo.
Hasta ahora no lo habías notado,
pero podría ser que no estás vivo.

Cuando salís a la calle y apoyás tus pies,
el pavimento no se siente.
Tus pies, livianos. Te sentís perdido.
Todo deja de tener sentido.

Una manzana pasa a ser un simple alimento.
Ya no es comestible.
¿Para qué probar un bocado si estás lleno de vacío?
El deseo muere.

Nadie puede quitarte el dolor de haber perdido
aquello de lo que estabas tan seguro.







Saturday, September 27, 2014

Un "loco" paralelismo

Hace un tiempo le comenté a una amiga de la facultad que se podría hacer un paralelismo entre los niveles del "amor" o de las "relaciones amorosas" y la teoría literaria que distingue los diferentes tipos de narrador. Les expongo lo que me acuerdo de lo que pensé en aquel momento.

Por un lado, tendríamos al "amador real" y al "amado real" que no creo que sea necesario explicar que son, claramente, los entes reales de este sistema que nos incumbe. Ellos son extrínsecos y completamente accidentales para la relación: solo dos personas (lo mínimo que tiene que existir para que se de algún tipo de relación). Pero la cosa se complica, porque en otro nivel de lectura tendríamos al "amador implícito", es decir, no es el amador sino el principio que inventó al amador, bajo el cual se rige, y que amontonó las cartas de una determinada manera para que la "relación" exista y se dé como tal. Al igual que el autor implícito, el amador implícito no tiene voz; nos instruye silenciosamente, diseña a través de una pluralidad de voces subyacentes. Nos podemos dar cuenta de esto analizando las diferentes relaciones que tiene o tuvo cada persona en su vida real. Es decir, es la misma persona, pero en cada ocasión actuó un distinto tipo de amador implícito. Actuó de diferente manera o no. La persona presupuesta por la "relación" no es la persona real: es el "amado implícito". Es decir, la persona presupuesta por el amador implícito. Al igual que el amador implícito, el amado implícito siempre está presente. Pero acá viene lo más interesante. En las teorías de los niveles de narración se dice que el narrador y narratario pueden o no materializarse. En este caso sucede los mismo. El "relacionador" y "relacionario" (terminos que estoy inventando) pueden materializarse o no en la relación. Pueden materializarse como personajes dentro de la relación, escuchando a los amantes reales o no. El amador implícito ha informado al amado real cómo debe comportarse como amador implícito: la postura que debe adoptar. Cuando se acepta el contrato amoroso (estableciendo el paralelismo que planteo con el contrato de la ficción) añado otro "ser": me convierto en un amado implícito o amador implícito. Tanto relacionador con relacionario pueden aliarse o no. Así como la situación del narratario es paralela a la del narrador, la situación del relacionario es paralela a la del relacionador. Toda relación implica un amador real y un amado real, pero también implica un relacionador o relacionario: los que lleven a cabo la relación planteada o presupuesta por los amadores implícitos. En fin, yo creo que de alguna manera en cada sistema social actuamos de diferentes maneras. Tal vez estas diferentes maneras de ser, dependiendo del grupo social en que nos encontremos inmersos, tienen que ver con la imagen que construimos de nosotros mismos, la imagen que proyectamos, en los diferentes medios sociales. La imagen que tenemos de nosotros en este o aquel grupo. El "auténtico" es el que siempre es igual. Me gustaría, algún día, extenderme más sobre esto, pero quería ir compartiendo mis ideas "locas" después de tanto tiempo sin escribir...

Saturday, July 28, 2012

Sueño espacial

Entonces fuimos al comedor. Nosotros éramos los únicos seres que representábamos a nuestro planeta. La señora que estaba haciendo la cola delante de nosotros, si se puede decir que era una señora, pidió una cosa que sonaba a todas las consonantes de nuestro abecedario, unidas consecutivamente, y le entregaron un recipiente con un líquido celeste. No olía a nada. Sin embargo, esta mujer lo olfateaba cada vez que el cajero del comedor dejaba de hacerle una pregunta acerca de las preferencias de la comensal. Le entregó unas piedras. Entonces, el cajero, espécimen fuera de lo común, como es lógico dentro de un comedor interespacial, se dirigió a nosotros. Eso era fácil de notar, considerando que hablaban un idioma desconocido. Pero su cabeza, y sus ojos, si es que se puede hablar de ojos, apuntaba hacia nosotros. Entonces nos adelantamos. Una mano que no sabemos de dónde vino movió a mi amigo detrás mío. Era de a uno el pedido. El cajero me entregó un papel, con letras enormes y una ortografía muy mala, que decía que no debíamos solicitar algo que no fuera de nuestro planeta. De lo contrario tendríamos problemas de salud. No aclaraba por qué. Pero entendimos que debíamos abstenernos de toda curiosidad que nos produjeran los alimentos desconocidos. Sin embargo, no nos atraía para nada actuar de manera contraria. El líquido celeste que se habían llevado anteriormente parecía muy poco atractivo. Y no habíamos prestado atención a otra cosa. Mi reacción, observando que la cola era muy larga, fue hacer un gesto de negación con la cabeza. Y, acto seguido, me trajo una banana. Eso era de mi planeta, claro. Pero yo no quería nada, y no sé qué interpretó este cajero con mi gesto. De todas maneras me conformé y le cedí el lugar a mi amigo. Él, aprendiendo mi maniobra, simplemente señaló mi banana. Al mismo tiempo asintió con la cabeza. Acto seguido, le sirvieron en un plato papas hervidas cortadas en rodajas en un plato. Su reacción fue reírse. Le pareció gracioso. Cuando nos fuimos a sentar a la mesa, como lo hacían todos, no parábamos de observar a los comensales. Creo que esa es la mejor palabra. ¡Porque eran todos tan raros!. Ni siquiera podía distinguirlos. A primera vista, uno directamente los asociaba. Luego de un rato, comenzaron a caerme simpáticos. ¡Qué alegres!. Comían desaforadamente por donde podían. Realmente no se podía distinguir bien, en algunos casos, por dónde ingerían los alimentos. Mi amigo, me dijo que debía ir al baño. Algo no andaba bien. Ya me había dicho que las papas no tenían gusto a "papa". Yo le dije que recordara el cartel. Tal vez, en Choui tenían un alimento muy parecido a la papa. Me alarmé un poco. Cuando volvió del baño, decidí volver unos minutos a la tierra para que lo revisaran. Ya tendríamos tiempo de regresar a la conferencia. Pero a nuestro lado, de repente, apareció el espécimen de la caja preguntándonos si algo andaba mal. Lo preguntó en nuestro idioma porque nos aclaró que anteriormente se había tildado el chip. Le había costado darse cuenta de este inconveniente mientras nos atendía. Debían repararlo desde hacía una semana, pero no había conseguido que Mr. Summer lo hiciera. Luego nos aclaró que era preferible que nos quedáramos si la comida nos caía mal. En la base interespacial contaban con un médico de renombre, especialista en alimentación alienígena a base de tubérculos. Su nombre era, de manera pronunciable para nuestro idioma, Torchnienkineslavtoybo. Algo así. Lo sé porque sacó de su boca un papel con esas letras que aún conservo. Pero mi amigo inmediatamente se sintió mejor. LLT, ese era el nombre del cajero que nos hablaba ahora como si lo conociéramos de toda la vida, nos informó que no eran papas terrícolas si no conviengeturás, o sea, unos tubérculos que cambian de sabor constantemente de acuerdo a la temperatura del lugar donde se encuentren. Los aficionados a este tubérculo, del planeta Vox, sabían qué sabor tenía a cada momento porque llevaban un aparato que les daba la temperatura constantemente. "Ellos no pueden moverse sin ese termómetro digamos, aunque no es un termómetro, pero para que ustedes me entiendan. Los voxies están acostumbrados a una vida muy cambiante en todos los aspectos, y cuentas con todo tipo de instrumentos para sobrevivir. Son seres muy especiales. Y utilizan conviengeturás... qué gracioso suenan en su idioma!... Le decía, usan conviengeturás en todas sus comidas. El aspecto de ellos es muy parecido al de ustedes, y aparentemente mi chip los confundió". LLT se fue enseguida porque alguien parecía llamarlo. Nos saludó y rodó hasta allí. Mis nervios se impacientaban. Debía empezar la conferencia. Ya no teníamos mucho combustible para la demostración, y algo había que guardar para el regreso. Por suerte, sonó un timbre y todos nos teletransportamos a la sala principal.

Wednesday, May 16, 2012

Días gramaticales

Hay días aislados, que podríamos dejar de lado, o que no tienen relación ni con el día previo ni con el día siguiente. Esos días van aparte. Se separan con punto y coma, con punto, con un blanco. Y después hay días que podríamos enumerar, relacionados unos con otros, elementos de los días, colores, nombres, cosas. Pueden ser infinitos, y sin una coma se devorarían. Es mejor continuar. A veces los días nos dejan pensando... A veces podemos omitir ciertas observaciones, a veces el día gris no deja que le preguntemos qué le pasa. A veces no podemos consolarlo. Necesita estar solo. Me gustaría a veces que la lluvia existiera por la noche y no por la mañana. Podríamos reestructurar el día; podríamos acomodarlo. Cuando llueve, muchas veces faltan acentos. Otras, sobran. Hacen ruido, un ruido fuerte y hacen que nos demos vuelta. Nos llama la atención. Resalta la tierra. Le pone acento. Muchas veces los días son poemas. Pueden ser muy estéticamente hermosos, pueden ser totalmente desaliñados e imperfectos.

Pensamientos

Se dio cuenta que en las telenovelas "los malos" se muestran malos hasta en la intimidad... Cosa que le generaba mucha risa. Cuando cierran la puerta de su habitación y se quedan solos, gesticulan sonrisas malvadas y comunican verbalmente su manera de vengarse a la nada... al espectador. En realidad se dirigen al espectador, al que está del otro lado. Todo está relacionado. Uno se imagina al actor y piensa que después de todo, cuando entre a su casa hará lo mismo. Volverá a actuar. Y tal vez de "malo". Le pareció muy gracioso pensar esto. El actor mediocre o de televisión no solo actuaba de "malo", si no que era malo actuando porque exageraba su actuación estando a solas... Y en la realidad, tal vez, también actuaba. Reflexionaba eso mientras caminaba por la calle. Y ella... ¿estaría actuando? Ahora iba a cruzar la vereda; hay un puente en todas partes... algo que conecta, algo que funciona de puente. Los autos no frenaban, como si la gente no existiera. Mientras estaba quieta, pensaba en el fluir de los días y en fluir de su conciencia. ¿Estaría relacionado? Tal vez sí, porque los días puede ser que pasen con comas, a veces con pausas y puntos suspensivos... Pero, rara vez pasan con puntos. Y es raro que haya un punto y aparte, es raro. Sí, los días pasan. Pasan nada más. Y mientras tanto fluyen miles de oraciones. Miles de pensamientos y personas. Es devenir puro. No hay un fin. Como ver, como la vista. Hay una razón por la cual las cosas son fluidas para el ojo. Lo mismo ocurre con un lente fílmico. Son efectos que funcionan como instrumento para percibir el mundo. Percibimos con estas condiciones. Por lo tanto, podríamos replantearnos toda nuestra realidad. ¿Qué vemos realmente? y ¿hay algo real?

Wednesday, March 21, 2012

Eterno retorno

A mi me pasa esto: no me puedo olvidar. Es lo más doloroso del mundo, pensaba. El pliego de piel que cubría sus ojos hacía de telón de sus sentimientos; ella quería ponerle un fin a todo. Un punto final. Quería volver a empezar. Después de un rato, cuando todas las luces del escenario volvieron a encenderse, ella se puso a bailar. Esta vez, no era casual que el viento la acariciara y que el cuerpo se sintiera liviano. Estaba, por primera vez, sintiendo.

Tanto que decir y tan solo palabras

Tanto que decir y tan solo palabras... No alcanza. Siento un remolino interno de sentimientos contradictorios. ¿Cómo puedo expresarlos? ...