Cuando ese algo te atraviesa
te genera un dolor que no es posible describir.
Te sentís desnudo, un frío te recorre.
Descubrís que estás vivo pero no hay forma de saberlo.
Hasta ahora no lo habías notado,
pero podría ser que no estás vivo.
Cuando salís a la calle y apoyás tus pies,
el pavimento no se siente.
Tus pies, livianos. Te sentís perdido.
Todo deja de tener sentido.
Una manzana pasa a ser un simple alimento.
Ya no es comestible.
¿Para qué probar un bocado si estás lleno de vacío?
El deseo muere.
Nadie puede quitarte el dolor de haber perdido
aquello de lo que estabas tan seguro.
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