Semejante a la de él es la expresión de tus ojos.
Me hace acordar al alhelí de Mahón,
que cuando cae no pierde su color.
Sonrisas que parecían clave, miradas cómplices y
coqueteos banales, que como vaivenes iban y venían...
también perecían, en el momento de mayor esplendor.
Ni una palabra...
no se podía hablar.
no se podía hablar.
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